domingo, febrero 14, 2010

EL MERCADO y LOS BAÑOS TORRENUEVA


EL MERCADO y LOS BAÑOS TORRENUEVA

La algazara del Mercado Medellín de Extremadura, era iridiscente, ese clángor era un canoro para mis oídos.

Había toda laya en el Mercado, la grande mayoría era gente maravillosamente buena y generosa, sana y santa. Había claro es una familia muy violenta...

Yo frecuentaba los Baños Torrenueva sobre la mayestática Avenida Álvaro Obregón en el Barrio denominado Colonia Roma. Esos baños eran frecuentados por homosexuales casados con mujer y con descendencia, gays, heterosexuales que gustaban hacer sexo con hombres y era frecuentado también por bisexuales. Claro es que cualquiera puede impugnar mi percepción pero mi fragor es diáfano y verdad en toda su laya y talante.

En el Mercado tuvimos un grande asunto con un locatario quien reñía por equis asunto, la Mesa Directiva y otros locatarios con denuedo defendimos la justicia y, con no pocos trabajos triunfamos ante ese locatario amador de la corrupción pues, había comprado a la Delegación Cuauhtémoc para lograr un giro determinado. Como comprendéis no puedo dar mucho detalle por respeto a ese hombre locatario.

Estando yo en salaz y lúbrico placer sexual en esos Baños Torrenueva, en entrando a el baño de vapor húmedo ¡quía! que hallo a ese señor Locatario indígena macho y que me veía como ojos penetrantes de ira y odio. Lo descubrí mamándole la verga a otro, como la mía es apetitosa muy bien henchida de crúor se la puse erecta en su rostro, él se tapó siempre la cara, no sé cómo, como leopardo salió y se esfumó de esos Baños de vapor Los Torrenueva como con familiaridad los llamábamos.

Allí en esos baños cuando estaba yo separado de Edith, penetré sexualmente con mi polla a un hombre, en esa época ha lugar a señalar, no usábamos aún el condón para penetrar de manera anorrectal. El tío ése me dijo que yo le había cogido muy bien y que por ello me invitaba a desayunar, le esperé yo afuera de los Baños, en saliendo monté en su carro y me sacó un arma, era un "madrina" de judicial. Me llevó a mi casa y me saqueó llevándose consigo todo cuanto le plugo. Presenté ante la policía la correspondiente denuncia pero tierra de iniquidad: nuca jamás hasta hoy, más de dos decenios después, nadie ha sido buscado por ese crimen, menos nadie ha sido hallado culpable dél, Méjico bastión del crimen, baluarte de la iniquidad y de la incuria.

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